01

Definir a una persona antes que una apariencia

Un personaje se vuelve reconocible a través de sus elecciones. ¿En qué se fija? ¿Qué evita? ¿Cómo responde cuando se equivoca? La apariencia puede atraer la atención, pero una relación sostenida depende del comportamiento.

Escribe una biblia de personaje concisa con sus motivaciones, patrones de habla, límites y relaciones. Incluye situaciones que lo pongan a prueba, no solo situaciones que lo favorezcan. Esto ayuda al equipo a mantener la coherencia entre imágenes, diálogos y apariciones.

02

Una identidad pública necesita cuidado

Un personaje virtual puede aparecer en una película, una transmisión en directo, un videojuego y una colaboración con una marca. Cada contexto cambia las expectativas del público. Decide quién puede hablar en nombre del personaje y cómo se revisan los cambios importantes.

Mantén un archivo de las apariciones publicadas y de las decisiones que hay detrás. Una colaboración no debería reescribir discretamente los valores de un personaje. La capacidad de decir no forma parte de mantener una identidad reconocible.

03

Medir una relación

El alcance es un indicador, pero no explica qué recuerda el público. Observa las preguntas que hace la gente, las escenas a las que vuelve y las cualidades que asocia con el personaje.

Una identidad virtual útil da al público una razón para interesarse más allá del mecanismo de su creación. El objetivo no es ocultar el proceso. Es hacer que valga la pena seguir la interpretación y el mundo que la rodea.